La cal en la rehabilitación: por qué volvemos a un material de siempre
Durante siglos, las casas de Málaga y de los pueblos andaluces se levantaron, revistieron y blanquearon con cal. No era una cuestión estética: era la respuesta lógica al clima, a los materiales disponibles y a la forma de construir.
Un muro antiguo necesita respirar
Los muros tradicionales, de mampostería, ladrillo macizo o tapial, gestionan la humedad de forma natural: la absorben y la devuelven al ambiente. Cuando se cubren con morteros de cemento o pinturas plásticas, esa humedad queda atrapada y aparecen manchas, desconchones y salitre.
La cal es porosa y permeable al vapor. Deja que el muro respire y acompaña sus pequeños movimientos sin agrietarse con la facilidad de un revestimiento rígido.
Qué aporta en una rehabilitación
- Compatibilidad con los materiales originales del edificio.
- Regulación de la humedad interior, que mejora el confort.
- Durabilidad: con el tiempo se endurece al reaccionar con el aire.
- Carácter: la textura y los matices de un encalado no se consiguen con una pintura industrial.
Tradición, con criterio actual
Usar cal no significa renunciar a soluciones contemporáneas. En cada proyecto estudiamos el estado del muro, su exposición y su uso para decidir dónde conviene recuperar la técnica tradicional y dónde incorporar aislamiento o instalaciones nuevas sin romper ese equilibrio.